En España hay un cajero por cada 724 habitantes, cuya capacidad ha permitido ahorrar 181.000 empleos al año. En otras palabras, los empleos de cajero han sido sustituidos por máquinas y se han generado empleos de mayor valor añadido, muchos menos de los que había en términos relativos pero de mejor talante y talento.
Contar billetes y cuadrar la caja no era una actividad difícil y era previsible que se buscara una alternativa. Cualquier tarea necesaria, repetitiva y de poco valor añadido tiende o tenderá a automatizarse.
La realidad es de que hoy y según los datos cada 724 ciudadanos pueden ser atendidos por un cajero automático, las 24 horas del día y durante todo el año. Si a ello añadimos las posibilidades de la banca electrónica a través de Internet es evidente pensar que el trato directo sólo se busca para cuestiones de relativa importancia y posiblemente de elevado rendimiento para las entidades.
Dicho esto y haciendo un poco de prospectiva no creo que en otros sectores se tarde mucho en sustituir al cajero o cajera por máquinas. La cuestión es, ¿qué nuevos empleos de mayor valor añadido aparecerán en esos sectores?.