Resulta curioso que se hable tanto de éste síndrome en largos viajes aéreos y sin embargo, los sindicatos y los distintos organismos relacionados con esa actividad no vean el mismo peligro en las jornadas intensivas de verano del mundo laboral.
Estar 7 u 8 horas delante de un ordenador parece que no van a tener consecuencias, sin embargo, me consta que han habido muertes e incidentes por causas circulatorias en los puestos de trabajo que suelen asociarse al estrés pero que me temo pueden ser debidos a la inmovilidad, muy parecida a la de los aviones.
En términos evolutivos hace muy poco que dejamos de utilizar las piernas como único medio de desplazamiento y puede que su anatomía no esté adaptada a tanta inmovilidad. Probablemente las precauciones médicas aeronáuticas para viajes intercontinentales se deban prescribir también para determinados puestos de trabajo altamente pasivos y con horarios prolongados.