Solemos creer que las cosas se "fabrican", pero la realidad es que son la cristalización de milenios de pensamiento humano y eones de evolución biológica.
La Paradoja de la Complejidad: "Yo, el Lápiz"
Para entender el conocimiento acumulado en un coche o un
móvil, debemos regresar a un concepto clásico de la filosofía económica: "Yo,
el Lápiz". Leonard Read explicaba que nadie en la Tierra sabe
fabricar un simple lápiz de madera por sí solo.
El que extrae el grafito no sabe cómo cultivar el cedro; el
que fabrica la pintura amarilla no sabe cómo refinar el caucho de la borrar. Un
objeto sencillo es, en realidad, una red de conocimiento distribuido.
Si aplicamos esto a un smartphone, la escala es astronómica.
Para que tú puedas enviar un mensaje, la humanidad ha tenido que dominar:
- La
física cuántica: Para manipular electrones en transistores de
nanómetros.
- La
ciencia de materiales: Para crear pantallas de zafiro y baterías de
litio.
- Las
matemáticas puras: Para los algoritmos de encriptación que protegen
tus datos.
Un móvil no es solo metal y cristal; es un "archivo
físico" de la historia de la ciencia.
El salto al Ser Humano: ¿Se puede "fabricar" la
vida?
Si un coche (con sus 30,000 piezas) o un móvil nos parecen
complejos, el ser humano nos sitúa en una liga distinta. Aquí no hablamos solo
de complicación (muchas piezas conocidas juntas), sino de complejidad (un todo
que es superior a la suma de sus partes).
¿Cuánto conocimiento hay acumulado en ti?
- 3,800
millones de años de "Código Fuente": Tu ADN es la base de
datos más antigua del planeta. Ha sobrevivido a glaciaciones y meteoritos,
refinando un manual de instrucciones que la ciencia apenas está empezando
a "leer".
- El
Sistema Operativo Cultural: Un humano no es solo biología. Somos el
resultado de 10,000 años de acumulación cultural. Sin el lenguaje, la
ética y la técnica heredada, seríamos biológicamente Sapiens, pero
funcionalmente no seríamos "personas".
Conclusión filosófica: El misterio de la Conciencia
La diferencia fundamental entre el conocimiento para
construir un motor y el necesario para "generar" un humano reside en
la conciencia.
Podemos replicar el "hardware" (la neuroquímica,
los impulsos eléctricos), pero seguimos chocando con el "Problema
Difícil": ¿Cómo es posible que la materia física genere una experiencia
subjetiva? ¿Cómo se pasa de las neuronas al sentimiento de belleza o de
propósito?
Mientas que el móvil es un triunfo del conocimiento explícito
(el que podemos escribir y repetir), el ser humano es un triunfo del
conocimiento tácito y existencial. Somos el único punto del universo, que
sepamos, donde el conocimiento acumulado se ha vuelto consciente de sí mismo.
Al final, no somos solo los creadores de la tecnología;
somos la tecnología más avanzada que el universo ha logrado diseñar tras miles
de millones de años de experimentación.