Simplificando, un avión sin alas se parece a un autobús, son las alas las que le dan su apariencia y su capacidad de volar. Pero estamos acostumbrados a asociar el vuelo con los pájaros y ellos baten las alas, realizan un esfuerzo muscular para estar en el aire, pero los aviones tienen las alas inmóviles tanto en tierra como en el aire y eso no se ajusta a nuestra experiencia visual. Ver volar a un pesado avión es inexplicable para una gran mayoría. Lo creemos porque lo vemos pero ello no justifica que sepamos el por qué.
Voy a intentar resolver la incógnita a mi modo. Imaginemos un avión parado en un aeropuerto, de pronto, se desencadena un vendaval y el viento sopla de cara cada vez con más fuerza, poco a poco las rachas van aumentando hasta llegar a los 200 km/h. Estamos en el ojo de un huracán de categoría 5 pero tenemos la suerte de que el viento sopla de cara a nuestro avión. Miramos por la ventanilla y, oh!!, sorpresa, estamos en el aire y con los motores parados. ¿Qué ha ocurrido?. Sencillamente que los pájaros tienen que batir las alas para desplazar el aire hacia atrás (velocidad) y crear una depresión sobre ellas (sustentación) y nuestro avión, en cierto modo, ha hecho lo mismo, sólo que el esfuerzo lo ha realizado el propio viento y no ha sido necesario mover las alas para volar.
Pero me dirán que los pájaros baten las alas y así consiguen velocidad y sustentación, en cambio el avión siempre las tiene quietas y, por eso, no se parecen en nada ambos fenómenos aerodinámicos. Su reflexión es correcta pero la realidad es otra. La velocidad en un avión, si no hay viento huracanado, se la da el empuje de los motores, asi que ya tenemos una explicación del por qué los aviones no baten las alas. Consiguen velocidad con la fuerza de los turborreactores o de las hélices pero nos falta saber como generan esa depresión encima de las alas que las succiona hacia arriba y les permite volar. Vamos allá.
Cuando un pájaro baja con fuerza las alas, el aire se comprime debajo y se expande encima de ellas. Esa expansión significa que hay menos moléculas de aire justo en esa zona, que se conoce con el término de depresión (hay menos presión), y cuando se produce ese fenómeno se succiona todo lo que hay a su alrededor para reestablecer el equilibrio y ya que ahí está la cara superior del ala esa zona también resulta succionada hacia arriba (sustentación) y el pájaro vuela. En el caso de un avión, el ingenio humano se dió cuenta de que modificando la simetría del perfil de las alas de los aviones se conseguía el mismo efecto, asi que cuando se diseñan, la longitud de la superficie superior del ala, desde el borde de ataque al borde de salida, se hace mayor que la inferior, por lo tanto el aire que va por encima del ala tiene que aumentar la velocidad con respecto al aire que va por la parte inferior para llegar al borde de salida a velocidades parecidas, no porque las moléculas sean inteligentes, sino porque el cambio de velocidades genera cambios de presión y la naturaleza parece que no quiere desequilibrios y, si los detecta, actúa de inmediato para reestrablecerlos. De hecho el viento es eso, masas de aire que van de una zona de alta presión a otras de baja presión para compensarlo.
Ya hemos visto que si el aire en una zona va más deprisa que en otra se genera una depresión que a su vez genera una fuerza de succión para volver a equilibrase con la presión atmósférica del entorno y es eso precisamente lo que ocurre sobre el ala de un avión cuando adquiere velocidad. El aire que pasa por encima del ala, y debido a su perfil cóncavo, se acelera, disminuye su presión y genera la succión sobre el ala (sustentación) que debido a su tamaño (superficie alar) consigue levantar el avión sin batir las alas.