Memoria prestada

No recordamos, consultamos.
No pensamos, verificamos.
Nuestra mente ya no es depósito: es un intermediario.

El saber ya no vive en nosotros, sino en lo accesible. Habitamos una época donde lo que no está almacenado fuera, simplemente deja de existir. Ya no aprendemos para recordar, sino para saber dónde buscar. ¿Y si se cae la red? ¿Y si el acceso se interrumpe? ¿Qué quedará de nosotros?

Quizás deberíamos hacernos una pregunta más inquietante:
¿Podemos seguir llamando conocimiento a lo que solo es recuperable desde fuera?